Actrices que han trabajado con él, lo llaman “el mejor besador de las telenovelas”, pero Arturo Peniche es hombre de una sola mujer y lo ha mostrado a TVyNovelas desde hace 40 años.
En una entrevista que rescatamos de nuestros archivos, publicada en 1986, Arturo Peniche nos presentaba a su esposa y a su entonces pequeña hija Khiabet -todavía no nacía Brandon Peniche-.
“Yo me casé sin tener una cama, sin nada, me aventé; y estoy muy enamorado de mi esposa”, nos dijo Arturo Peniche en 1986, cuando protagonizaba “Monte Calvario”.
Su esposa, Gaby Ortiz, dijo en aquella época a TVyNovelas que Arturo “como esposo es lindísimo; como papá, cuando nació la niña, era muy distanciado de ella”. Así que Arturo nos confesó: “La verdad es que no estábamos preparados para tener a la bebita, éramos muy jóvenes (él tenía 20 años) y a mí me asustaba la responsabilidad, tenía miedo”.
Arturo Peniche contó a TVyNovelas que a Gaby “se le ocurrió que podríamos casarnos y yo le dije que sí; después nació la nena y yo me puse a trabajar más para solventar los gastos. Fueron esas responsabilidades las que me otorgaron la madurez. Gracias a Gaby y a Khiabet (entonces de 4 años), he luchado por conseguir mejores cosas”.
Ahora, en 2025, nos dijo también en exclusiva: “Soy un hombre enamorado”
“Yo me siento muy contento, amo mucho a mi Gaby, a mi hija, a mi hijos, y mis nietos que me traen de un ala, están divinos, creciendo, latosos. Te voy a decir algo, no me molesta que inventen cosas, lo que sí me molesta es que cuando inventan esas cosas piensen que yo soy tonto. Entonces, de repente, no hay que hacer mucho caso a eso, precisamente, para que la ficción no transgreda nuestra realidad, eso tiene que ser muy contundente en un artista, y si no, vivirán cosas raras y extrañas”, expresó Arturo en entrevista con TVyNovelas publicada en nuestra revista del 17 de marzo de 2025.
En 2020, cuando el planeta estaba en plena pandemia, Arturo Peniche le pidió a Gaby Ortiz, su esposa, un “tiempo” para encerrarse solo, pues la convivencia 24/7 estaba creando algunos conflictos que no le hacían bien a la relación. Un año en intermitencia le bastó al galán de telenovelas para comprender que la mujer que lo convirtió en papá era el amor de su vida y que nada podría derrumbar lo que construyeron desde que se casaron en mayo de 1983 en el ex Convento de Churubusco.
Para el intérprete existe una fórmula infalible que la he permitido levantarse de los tropiezos en el matrimonio. “La clave es amarme a mí mismo y saber que requiero y necesito a una persona como Gaby a mi lado, una persona que de alguna manera logre un equilibrio en mí cuando yo esté equivocado”.
En su vida, el amor ha tenido todos los matices. “Soy un hombre enamorado, eternamente, de mi familia, de mi esposa, de mis hijos, puede ser que en algún momento se dijeron cosas extrañas, pero así es la carrera”.
Desde su perspectiva, él no cree en clichés que ha impuesto la sociedad. “Yo no quiero una media naranja, sino una naranja entera, no me sirve la mitad. Yo tengo que ser completo y mi mujer también”.