La cantante Dulce sigue dando de qué hablar a tres meses de su muerte en Navidad del 2024, pues heredó en vida a Mitzy, el diseñador que la acompañó durante toda su carrera.
Recientemente, el diseñador famoso por también haber hecho el vestido de novia de Thalía, además de vestir a muchas otras estrellas, mostró ante la prensa el documento que avala la herencia que le dejó Dulce, todavía con vida.
Desde su boutique en la Zona Rosa, Mitzy mostró el documento que lo acredita como propietario de la marca de Dulce para comercializar cosméticos, perfumes, aceites esenciales y jabones. La vigencia del documento es del 25 de agosto de 2023 hasta el 5 de noviembre de 2034.
“Esto es lo que Dulce me heredó, esto es un papel legal. Me dijo '¿por qué no lo haces tú?’ Y me lo hizo por 10 años”, dijo Mitzy en referencia a que trabajó con Dulce en una línea de maquillaje, que ella misma le permitió seguir a su nombre.
Cuando Dulce vivía, ella misma promocionaba los maquillajes en la boutique de Mitzy.
¿Por qué Dulce heredó a Mitzy?
Sin temor a equivocarnos, Dulce hizo ese el increíble gesto de heredarlo en agradecimiento a Mitzy. Y es que durante toda su trayectoria, Dulce confirmó ser una mujer agradecida con su amigo.
La historia que confirmaría esto comenzó desde el inicio de la carrera de Dulce, cuando participó en el Festival de Mallorca en 1978.
Para presentarse, pero todavía sin dinero, Dulce fue a la Zona Rosa de la ciudad de México a comprarse “dos vestidos de 300 pesos cada uno, uno en rosa y otro en beige”.
“Cuando gané el Festival, y todo mundo me vio, Mitzy me habló y me dijo '¿por qué no me dijiste? ¡Ese vestido lo compraste aquí enfrente!’”, dijo en entrevista con Adela Micha.
“Le dije ‘Mitzy yo no tengo dinero para comprar tu ropa’... Y me dijo ‘de ahora en adelante, vienes y te llevas lo que quieras y me lo pagas como puedas’”... Desde entonces, y hasta sus últimos conciertos, Dulce siempre portó vestidos diseñados por Mitzy.
Mitzy la despidió con emotivas palabras
“Dulce era más que una clienta; era mi hermana del alma. Cada vestido que diseñé para ella llevaba no solo mi creatividad, sino también mi cariño y admiración. Ella tenía una forma única de convertir cada prenda en magia pura, llenándola de su esencia y su incomparable elegancia”.
“Más que moda, lo nuestro era un lenguaje de complicidad, amor y respeto. Hoy, miro hacia atrás y agradezco a la vida por haberme dado la oportunidad de caminar junto a una artista tan grande y una amiga tan entrañable. Dulce, siempre serás una parte invaluable de mi historia, y cada creación que hice para ti sigue siendo un testimonio de nuestra hermosa amistad”.